Una bebida que forma parte de la tradición y la memoria colectiva, compartida de generación en generación como símbolo de reunión y celebración. Elaborado de manera artesanal, este rompope representa el cuidado en los procesos, la atención al detalle y el orgullo por sus raíces, valores que se convirtieron en el punto de partida para el desarrollo de su identidad visual.
La propuesta de empaque busca honrar ese origen sin recurrir a excesos. A través de una etiqueta sencilla y cuidadosamente equilibrada, el diseño transmite elegancia y calidez, permitiendo que la historia del producto y su carácter artesanal hablen por sí mismos. Cada decisión gráfica —tipografía, composición y uso del espacio— responde a la intención de comunicar autenticidad, tradición y cercanía.
Ubicada en Zitácuaro, Michoacán, esta marca local encuentra en su empaque una extensión natural de su esencia: una pieza visual que acompaña al producto con respeto y sobriedad, conectando el pasado con el presente y reforzando el valor de lo hecho a mano, con tiempo, dedicación y orgullo por su origen.
● Zitacuaro. Michoacan.